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Libros envenenados: no están confinados únicamente a la ficción


Lin Kristensen CC BY 2.0

Compartimos una curiosa noticia acerca de libros envenenados descubiertos en Dinamarca.

Recientemente se ha descubierto que tres libros de la sección de “raros” de los siglos XVI y XVII sobre varios temas históricos de la colección de la biblioteca de la Universidad del Sur de Dinamarca, contenían grandes concentraciones de arsénico en sus portadas.

Las cualidades venenosas de estos libros se detectaron mediante la realización de una serie de análisis de fluorescencia de rayos X (micro-XRF). Esta tecnología muestra el espectro químico de un material analizando la radiación “secundaria” característica que emite el material durante un análisis de rayos X de alta energía. La tecnología Micro-XRF se utiliza en los campos de la arqueología y el arte, por ejemplo, cuando se investigan los elementos químicos de la cerámica y la pintura.

La razón por la que se llevaron estos tres libros raros al laboratorio de rayos X fue porque la biblioteca había descubierto previamente que algunos fragmentos de manuscritos medievales, tales como copias de la ley romana y de la ley canónica, se utilizaron para confeccionar portadas de otros libros. Está bien documentado que los encuadernadores europeos de los siglos XVI y XVII reciclaban pergaminos más antiguos.

Se intentó identificar los textos latinos utilizados, o al menos leer parte de su contenido. Pero se encontró que los textos latinos en las portadas de los tres volúmenes eran difíciles de leer debido a una extensa capa de pintura verde que oscurecía las viejas letras manuscritas. Así que se llevaron al laboratorio. La idea era poder filtrarse a través de la capa de pintura utilizando micro-XRF y centrarse en los elementos químicos de la tinta de abajo, por ejemplo, hierro y calcio, con la esperanza de hacer que las letras fueran más legibles para los investigadores de la universidad. Pero el análisis XRF reveló que la capa de pigmento verde era arsénico. Este elemento químico es una de las sustancias más tóxicas del mundo y la exposición puede provocar diversos síntomas de intoxicación, el desarrollo de cáncer e incluso la muerte.[…]

El pigmento de arsénico – un polvo cristalino – es fácil de fabricar y se ha utilizado comúnmente para múltiples propósitos, especialmente en el siglo XIX. El tamaño de los granos de polvo influye en la tonificación del color, como se observa en pinturas al aceite y lacas. Los granos más grandes producen un verde más oscuro y los más pequeños un verde más claro. El pigmento es especialmente conocido por su intensidad de color y su resistencia a la decoloración.

La producción industrial del color verde en París se inició en Europa a principios del siglo XIX. Los pintores impresionistas y postimpresionistas utilizaron diferentes versiones del pigmento para crear sus vívidas obras maestras. Esto significa que muchas piezas de museo contienen hoy en día el veneno. En su apogeo, todo tipo de materiales, incluso las tapas de libros y la ropa, podían ser revestidos en verde parisino por razones estéticas. Por supuesto, el contacto continuo de la piel con la sustancia provocaría síntomas de exposición.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, se tuvo conciencia de los efectos tóxicos de la sustancia, y esta variante del arsénico se dejó de utilizar como pigmento y se utilizó con mayor frecuencia como plaguicida en las tierras de cultivo. Otros pigmentos sustituyeron al “Verde París” en las pinturas y en la industria textil. A mediados del siglo XX, se eliminó su uso en las  tierras de cultivo.

En el caso de los libros, el pigmento no se utilizó con fines estéticos, formando un nivel inferior de la portada. Una explicación plausible para la aplicación -posiblemente en el siglo XIX- del “Verde París” en los libros antiguos podría ser la de protegerlos de los insectos y las alimañas.

Bajo ciertas circunstancias, los compuestos de arsénico, tales como arseniatos y arsenitos, pueden ser transformados por microorganismos en arsina (AsH₃) – un gas altamente venenoso con un olor distintivo a ajo. Es un hecho que los papeles pintados verdes elaborados con estas sustancias en la época victoriana llevaron a la muerte a muchos niños que los utilizaron para decorar sus habitaciones

Actualmente, por cuestiones de seguridad, la biblioteca almacena los tres volúmenes venenosos en cajas de cartón separadas con etiquetas de seguridad en un armario ventilado. También se planteo su digitalización para minimizar la manipulación física. Cualquiera no esperaría que un libro contuviera una sustancia venenosa. Pero podría suceder.

 

Universidad de Salamanca. Biblioteca de Traducción y Documentación (2018, 14 de septiembre). Hallados tres libros envenenados en una biblioteca universitaria de Dinamarca. Universo Abierto. Recuperado de https://universoabierto.org/2018/09/14/hallados-tres-libros-envenenados-en-una-biblioteca-universitaria-de-dinamarca/

Biblioteca en la Noche


El próximo miércoles 12 de junio a las 19:00 hs se llevará acabo una mesa redonda titulada El puerto de Montevideo: pasado, presente y perspectivas de futuro. En la misma participarán el Dr. Sergio Abreu, el Dr. Edison González Lapeyre y el Ing. naval Alberto Díaz.

En esta ocasión, el evento no tendrá lugar en la biblioteca sino que en el salón C301 en el edificio central porque esperamos una mayor afluencia de público. 

Como todos los eventos organizados por la biblioteca es gratuito y abierto a todo público.

¡Los esperamos!

 

Concurso de Fotografía 2019: los galardonados son…


Queremos agradecerles a todos los que se animaron a participar de esta edición del Concurso de Fotografía así como también a los miembros del jurado por su colaboración.

Palabras del jurado:

Los felicitamos a todos los participantes por el nivel de los trabajos presentados y por animarse a enfrentar una consigna creativamente desafiante. Los alentamos a presentarse el próximo año.

1er Puesto: Florencia Pitetta Etcheverry. “Whisky

Comentario del jurado:

Por la excelente calidad estética y técnica de la fotografía y la forma audaz de resolver la consigna del certamen.

 

2do. Puesto: Micaela Tyler Ortega. “Mágico

Comentario del jurado:

Por la armonía estética de la imagen y su capacidad para evocar una situación a través de un detalle poniendo al fotógrafo como espectador.

 

3er. Puesto: Julieta Broglia Valenti. “Contener la respiración

Comentario del jurado:

Por una aproximación original a la consigna donde el espectáculo es la naturaleza en sí misma y no el ser humano.

Las fotografías están expuestas en la cartelera de la biblioteca.

Un viejo conocido


Quizá cueste creerlo, pero la palabra arroba ya estaba presente en los orígenes de la lengua española.

Procedente del árabe hispánico arrúb’, designaba una medida de peso o capacidad correspondiente a una cuarta parte de un quintal, ésta última equivalente a cien libras de la antigua Castilla.

Su extenso uso en listados y escritos mercantiles llevó a que se abreviara mediante el símbolo “@”. También se lo empleaba en el portugués, de esta lengua y del español pasó al francés. Finalmente, fue incorporado a otras lenguas como el inglés como abreviatura de distintas formas que comenzaban con la vocal “a”.

A medida que el empleo del sistema decimal se fue extendiendo en España, Portugal y Francia esta voz fue cayendo en desuso.

A fines del siglo XIX vuelve a aparecer en escena a través de su incorporación en las máquinas de escribir, por su utilidad en el campo comercial.

Finalmente, el uso con que más asociamos al arroba se lo debemos al  informático Ray Tomlinson, quien en 1971 lo eligió para integrarlo en las direcciones de correo electrónico, entre otros motivos, porque en inglés se leía como “at” “en” por lo que permitía indicar sin lugar a dudas dónde se alojaba el correo del usuario.

De ahí lo hemos visto ganar otros usos como en el lenguaje inclusivo.

Resulta curioso que un símbolo que ya estaba presente en documentos españoles en el siglo XV haya revivido gracias a la informática.

Moreno Fernández, F. (2016). La maravillosa historia del español. Buenos Aires: Espasa

La Bauhaus


Leikron, Dessau Bauhaus neu, CC BY-SA 3.0

A cien años de la fundación de la Bauhaus compartimos con ustedes un artículo publicado en Búsqueda con motivo de este aniversario.

La Bauhaus abrió sus puertas un siglo atrás. Ocurrió el 1º de abril de 1919 y permaneció abierta durante algo más de 14 años. Sin embargo, su influencia es tal que ninguna materia relacionada con el arte y el diseño le es ajena. Al comienzo, en Weimar, los profesores hospedados en hoteles circundantes comenzaron a dar seminarios de artesanía y saberes técnicos. El objetivo era impartir herramientas para que el arte se adaptara a las necesidades alemanas luego de la Gran Guerra, que había dejado la moral nacional por el suelo y que con ellas la ilusión volviera a dejar al pueblo  en lo más alto. Allí se buscaba unir la artesanía con la arquitectura y más tarde, el arte con las técnicas industriales. Ese carácter ambiguo —e incluso vago— de la Bauhaus para definirse desde los comienzos ayudó a propagar rápido su influencia. En menos de una década se volvió un símbolo de la modernidad y el diseño y un sinónimo del progresismo en todo el mundo.

La Bauhaus nació en tiempos de agitación política. Antes de que la escuela abriera sus puertas fueron asesinados en Berlín los revolucionarios Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. En noviembre de 1918, el káiser Guillermo II abdicó y la nueva república desde su proclamación no dejó de verse acosada por excombatientes de ultraderecha, comunistas y las potencias vencedoras con los tratados por reparaciones de posguerra.

En este contexto, la administración alemana mantuvo el aliento para retomar algunos proyectos educativos previos a la guerra, entre ellos, la escuela de artes y oficios que hasta 1915 había dirigido en Sajonia Henry van de Velde, portaestandartes del art nouveau en Alemania. La Bauhaus comenzó como una refundación de esa escuela de arte de 1860. Es la herencia de esa institución de larga tradición alemana de acercar el diseño a la industria. El duque de Sajonia confió su liderazgo a un arquitecto de 35 años para ser el primer director de la institución: Walter Gropius. Gropius creía en la utopía de crear un hombre nuevo para los tiempos que corrían; sin embargo, esa fantasía cuasi política le causó desde el comienzo problemas con las autoridades. Paradójicamente, la Staatliche Bauhaus, así era el nombre completo de la escuela, daba cuenta de que era una institución financiada por el Estado y que debía ser administrada como caracteriza al orden alemán. No fue el caso.

En realidad, el proyecto de la Bauhaus nació como una organización de corte neorromántico, con pinceladas colectivistas, comunistas y anarquistas, en donde al principio tuvieron más influencia los artistas que los arquitectos o diseñadores. Tal vez, el puente oficial que se jactaban de establecer entre el diseño y la industria era algo más que una fachada. Y eso preocupaba a las facciones más conservadoras de Weimar, que pusieron el grito en el cielo cuando concurrían a las aulas mujeres y  extranjeros. “Si no te comportas, irás a la Bauhaus”, amenazaban a los niños traviesos las madres de Weimar en los años 20.

El programa creado por Gropius, y de eso dan cuenta sus escritos, era neorromántico y artístico. Quería subvertir el orden imperante a través de la llamada “reespiritualización del mundo”, para más tarde integrar a la sociedad en una síntesis armónica y devolverles a las comunidades la unidad orgánica que perdieron con la llegada de la industrialización burguesa. La premisa era que las máquinas y el capital separaron desde mediados del siglo XIX el arte de la industria. Gropius quiso ocupar el lugar de maestro en un taller de artesanos empeñados en levantar esa “catedral del futuro” que armonizaría las tensiones de la época.

Lo cierto es que ninguna de las ideas anteriores eran originales de la Bauhaus e incluso pueden rastrearse en diferentes corrientes artísticas y filosóficas anteriores a la escuela. Lo que sí tuvo de innovador fue la seriedad con que la escuela se tomó este programa, de manera casi literal, como sugiere el propio nombre elegido por Gropius. La denominación de Bauhaus evitaba las palabras arte y arquitectura pero las engloba en un concepto más genérico y moderno: construcción, en alemán bau.

Bauhaus significa “casa en construcción”. Desde el comienzo persiguió hacer del mundo un lugar amigable, usar la máquina como instrumento para embellecer, buscar la funcionalidad a partir del minimalismo y las líneas simples en pos de producir un objeto moderno y de uso cotidiano. El trabajo se desarrollaba en talleres con alumnos. Se intentaba fusionar la inspiración del artista con la práctica artesanal y la ingeniería para luego crear un producto que pudiese venderse en masa. Fue pensada como un abarca-todo en relación con todo tipo de áreas como arquitectura, fotografía, teatro, moda y el mundo editorial. Y con ese espíritu acompañó los pormenores de la época: desde el resurgimiento de una nueva nación hasta la decadencia del nacionalsocialismo.

En 1925, la escuela se trasladó a Dessau, una ciudad de enclave industrial situada cien kilómetros al noroeste. Allí alcanzó la plenitud y el esplendor con profesores como Mies van der Rohe, Marcel Breuer, Josef Albers, László Moholy-Nagy, Paul Klee, Vasili Kandinsky o Gerhard Marcks.

Sin embargo, el gobierno local de Dessau fue uno de los primeros municipios en donde triunfaron los nacionalsocialistas en 1932. Un año antes, votó para cerrar la Bauhaus. En esa localidad, la escuela dejó una presencia arquitectónica más perdurable antes de terminar en la capital, donde tuvo un pasaje fugaz y casi imperceptible sin testamento físico. A medida que el nacionalsocialismo tomó el poder, la escuela se convirtió en itinerante, siempre en busca de un hogar.

El arquitecto Ludwig Mies van der Rohe asumió como tercer director y volvió a abrir la escuela, pero esta vez como una institución privada en Berlín. Los acontecimientos políticos de la época hicieron que Mies fuera el último director. Con Hitler ocupando la Cancillería, el fiscal de Dessau ordenó una búsqueda de la nueva sede de la escuela en Berlín. La policía encontró materiales que se consideraron subversivos y ordenó el cierre. A eso le siguieron tres meses de intentos infructuosos de parte de Mies y otros para revertir la situación, como intentar acomodarse con los nazis y preservar la Bauhaus como escuela privada. Sin embargo, para el nazismo, la escuela era, junto con la música moderna y la pintura expresionista, un espécimen más de la conspiración bolchevique y judía que querían eliminar de raíz. Y en cierta manera no se equivocó el nazismo en intuir que todas las tendencias e impulsos fueron un intento de utilizar el arte y la arquitectura como una regeneración social para las clases trabajadoras del mundo.

En julio de 1933, las autoridades de Dessau utilizaron una nueva ley nazi para declarar que la Bauhaus funcionaba como una célula bolchevique, es decir, un delito político; Mies y otros maestros de la escuela discutieron la situación financiera y política y se propuso el cierre unánime. La Bauhaus fue disuelta, pero el cierre formal como escuela precipitó el nacimiento del mito perdurable con diferentes submovimientos itinerantes llevados adelante por antiguos alumnos y maestros que comenzaron a huir de Alemania. Lo que podría haber sido solo un episodio menor en la historia del arte moderno, se convirtió en un hito recurrente que rápidamente se tradujo a diferentes idiomas, geografías, contextos y economías.

Mientras los diferentes gobiernos y ciudades estaban experimentando con distintas formas de planificaciones económica e industrial, la Bauhaus acompañó ese proceso al darle un valor estético, arquitectónico y espiritual. El concepto de diseño fue cargado de significado de tal manera que la palabra terminó saturándose. Así, la Bauhaus comenzó a adquirir sus propias versiones en Londres, Nueva York, Chicago y Tel Aviv. Gropius se trasladó a Massachusetts y se convirtió en profesor en Harvard; Hannes Meyer, el segundo director de la escuela y reconocido marxista, siguió con sus ideales políticos en la Unión Soviética; tras la guerra, algunos regresaron a la Alemania dividida para reformar su propia Bauhaus y otros los siguieron desde sus nuevos hogares. En 1937 se fundó el New Bauhaus en Chicago y en 1950 se estableció un nuevo Bauhaus en Alemania Occidental. Ya nadie podía detenerla.

Programa de festejos

La celebración por los cien años de la Bauhaus es también una manera de redimirse para el gobierno alemán. El programa de festejos se extenderá por toda Alemania e incluirá entre 500 y 600 eventos con exposiciones, lecturas, presentaciones y debates. También habrá una gira que conducirá a los visitantes por una ruta ideada que incluirá cien sitios emblemáticos de la historia de la arquitectura: desde el complejo edilicio Weissenhofsiedlung de Stuttgart, en el estado de Baden-Württemberg y protegido por la Unesco, hasta el complejo residencial Siemens en Berlín; también la sala Selva Negra de Karlsruhe y el balneario de Warnemünde, sobre el mar Báltico. También estarán las obras de profesores como Gropius, Meyer o Kandinsky, que instauraron el estilo Bauhaus que marcó decisivamente la arquitectura del siglo XX.

Uruguay no estará ajeno a los festejos. Desde el 19 de junio al 19 de agosto, el Museo de Bellas Artes Juan Manuel Blanes albergará en conmemoración de los 100 años de la Escuela Bauhaus y sus influencias en el mundo la exposición itinerante El mundo entero es una Bauhaus, del Instituto para las Relaciones Culturales Internacionales de Alemania. Esta exposición está organizada en ocho áreas temáticas de acuerdo con períodos y disciplinas. A base de fotografías, documentos, películas y objetos de diseño, la exposición ofrece una mirada al nacimiento, la configuración y el desarrollo de la escuela que se convirtió en una de las más importantes referencias históricas de la modernidad y una de las más eficaces fuentes de divulgación.

La arquitecta Cristina Bausero, directora del Blanes, asegura que la muestra ocupará gran parte del museo y que contó con el apoyo de la vicepresidenta Lucía Topolansky, exestudiante de Arquitectura y para quien la Bauhaus fue de gran influencia. Bausero asegura que hace un año están detrás de esta exposición itinerante que estuvo en varias partes del mundo y que tendrá a Montevideo como su destino final.

Además, Bausero, junto con autoridades de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República, está confeccionando el listado de expositores invitados a un ciclo de conferencias relacionado con diferentes períodos de la Bauhaus. Entre ellos se destacan el arquitecto Alfred Jacoby, decano y rector de la Bauhaus en Dessau.

Wolloch, B.(2019, 25 de abril). Bauhaus: Una nueva forma de construir. Búsqueda.  Recuperado de https://www.busqueda.com.uy/nota/bauhaus-una-nueva-forma-de-construir

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